HOMENAJE A LA OBRA TAURINA DEL PINTOR JUAN C. CARMONA
Con motivo de su 60 aniversario.
Corremos raudos a través del Tiempo, hasta que, de repente, un invisible resorte nos hace volver la mirada y reencontrarnos con el pasado, en este caso concreto, con la enriquecedora y apabullante obra taurina de uno de los más grandes pintores-creadores de nuestra contemporaneidad, como es Juan Castro Carmona.
Escarbando entre el conjunto de su extenso legado pictórico, compuesto por miles y miles de variopintas obras donde surrealismo, abstracción y figuración se suceden y alternan en el mismo espacio-temporal de su etapa juvenil, que abarca desde 1964 hasta 1974, surgen sus primeras pinturas de lances taurinos que se remontan a los años 1964 y 1965, respectivamente, y son las realizadas entre los 13 y los 14 años de edad.
En tan sólo ese corto espacio de tiempo, de mediados de los sesenta y principios de los setenta, marcado por la adolescencia y la juventud , produjo un cuantioso número de las mismas, compaginándolas con variadas temáticas, propio de su carácter inquieto y pertinaz que le llevó a pintar de manera convulsa y febril un ingente número de obras, cuyas cifra oscilan entre las diez y quince mil (difícil saberlo con exactitud), sobreviviendo a la intensa demanda aquellas de más temprana ejecución, reliquias de sus sueños adolescentes, de sus anhelos de pintor… Obras emblemáticas de su juventud, que hoy en día engrosan la lista de su desbordante producción taurina compuesta por más de 700 pinturas, reservando una importante muestra de ellas, entre las que se encuentran el primero de sus cuadros del año 1964, como entrañables tesoros de una feliz época que ya no volverá; fieles testigos de su desmedida ilusión; de su inagotable ímpetu creativo, de su excepcional disciplina; de su desbordante creatividad…
Como no podía ser de otro modo, la figura del toro, tan arraigado en la tradición española, símbolo de nobleza, fuerza y vigor, surge con profusión en su temática figurativa, gozando de libertad en plena naturaleza o bien formando parte de sus composiciones de carácter surrealista atribuyéndole diversas connotaciones, entre ellas la de crítica y denuncia del enquistado machismo prevalente en nuestra sociedad.
Su último cuadro taurino que lleva por título "Nobleza", realizado en tan sólo tres días, representa a un toro a tamaño natural, en medidas y volumen, sobre una tela de 170 x 180 cm, siendo ejecutado con espátula y pincel en el año 2023. De depurada e insuperable técnica, su colorido se asemeja, no obstante, al primero de sus cuadros, permaneciendo latente el rescoldo de las brasas de su peculiar pasado pictórico.
La luz y el color se erigen en protagonistas de su pintura, hermanándose la luz en constante comunión con su antagonista la sombra: al igual que el frío y el calor; el día y la noche; el llanto y la risa…Sin contrastes, las pinturas quedan huérfanas restándoles credibilidad. Por eso, muchos pintores taurinos flojean en las mezclas, columna vertebral de lo tangible, encubriendo el modernismo el verdadero arte a base de trazos facilones, difusos y carentes de fuerza y vigor, tanto en el dibujo como en la expresión del color.
La pintura taurina es un noble arte que muy pocos pintores llegan a dominar, porque, al igual que los toreros, precisa de arrojo, pasión, gallardía y fuerza de voluntad. El temperamento lo imprime el color, el resto fluye sin obstáculos al catalizarse la genialidad y la ilusión en pos de forjar almas sublimes, naciendo, en exclusiva, el verdadero arte de los corazones íntegros.
Hoy en día, el sentido del gusto se ha deteriorado hasta tal extremo, que cualquier necedad o bagatela es elevada gratuitamente a la categoría de arte. Lo grotesco y patético inunda el mercado del mal denominado “Arte Moderno” dirigido a un público de masas, y el vulgo, rebaño de una sola testa carente de seso, lo ensalza a bombo y platillo como si tratara del culmen de la genialidad. “En el país de los ciegos el tuerto es el rey”, esa es la pura realidad de estos tiempos que nos toca vivir, imperio de la pobreza y carencia de criterio artístico, marcando Carmona el contrapunto, a la vez que se erige en adalid de aquella época floreciente de auténticos pintores taurinos, tales como Palau, J. Reus, Ruano Llopis; J. Chávez; Perea y tantos otros…
Como consecuencia de lo anterior expuesto, reforzado por esta relevante muestra retrospectiva de imágenes con motivo de sus más de 60 años de trayectoria pictórica taurina, no es de extrañar, que debido al gran número de obras demandadas, varias de ellas, las de corte más moderno, pertenecientes a este precoz y genial pintor como es Juan C. Carmona, fueran a parar a manos del pintor de origen mallorquín Miquel Barceló, quien alrededor de los años 90 las plagió descaradamente (véase El Gran Fraude de Miquel Barceló).
Deleznable acción, que obtuvo unas sustanciosas migajas del inmenso repertorio taurino de Carmona, y ni en sueños se atrevería a plagiar Barceló ninguna de sus otras pinturas taurinas de marcado acento naturalista y surrealista, dada su evidente incapacidad para afrontar tan árduo menester.
Características:
Manuel Benítez, el Cordobés, en las Ventas. Año 1964: Pintura plástica industrial sobre madera. Medidas: 64,5 x 42 cm.
"El torero herido". Año 1965: Pintura plástica industrial sobre madera. Medidas: 39 x 43 cm.
El Sueño del Maletilla. Año 1973: (Obra enmarcada con un marco realizado por su autor). Pintura plástica industrial sobre lienzo. Medidas: 170 x 125,5 cm.
Autor: Juan Castro Carmona "El Sevillano". (Firma del autor en su época de juventud
"Nobleza". Año 2023: (Toro de tres cuartos pintado a tamaño real). Pintura plástica industrial y acrílica sobre tela.
Medidas del toro: 150 cm de largo x 145 cm de altura.
Medidas del lienzo: 190 x 170 cm.
Galería de Imágenes muestra algunas de las obras de Sangre y Arena, álbum confeccionado, decorado y pintadas sus cubiertas también por J. C. Carmona, que alberga un total de 25 pinturas taurinas. Realizadas entre 1965 y 1969 por el pintor, guardan cierta similitud con las copiadas por Barceló, quien se nutrió de otro de los álbumes, adquiridos en su etapa de juventud, concretamente el volumen nº 5... Asimismo, el cojunto pictórico del álbum "Sangre y Arena", queda registrado, editado y publicado en su libro de "ARTE CONTEMPORÁNEO (1965-1974)" que consta de 549 páginas y 439 pinturas procedentes de la colección particular de Carmona.




